¡OAXACA NO SE VENDE!

25, 05, 2009

Los DESAPARECIDOS AÚN NO APARECEN: editorial del Reforma

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Desaparecidos del EPR
Miguel Ángel Granados Chapa
25 May. 09


Hace ya dos años que fueron detenidos y hechos desaparecer dos militantes del Ejército Popular Revolucionario: Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez. Pese a demandas de distinta naturaleza para que sean presentados con vida, el Estado mexicano ha sido incapaz de hacerlo. Sobran indicios de que es un caso de desaparición forzada de personas, cometida por autoridades o con la complicidad de éstas. Aun si no fuera verdad, como han sostenido los gobiernos federal y de Oaxaca -donde se vio por última vez a los detenidos del 24 de mayo de 2007, desaparecidos a partir del día siguiente-, la negligencia inexcusable al cabo de 730 días para avanzar en las averiguaciones ministeriales correspondientes mostraría típicamente la incapacidad gubernamental para garantizar a los gobernados su derecho a la libertad y a la seguridad jurídica.

Aunque dista de ser el único, el caso de Reyes Amaya y Cruz Sánchez adquirió relevancia nacional e internacional porque el EPR ha realizado acciones armadas y políticas para lograr la libertad de sus militantes o a manera de protesta por su desaparición. Después de denunciada ésta por el propio grupo insurgente, en junio siguiente, en los meses de julio y septiembre el EPR atentó contra instalaciones de Pemex en Guanajuato, Querétaro y Veracruz, con graves daños a los ductos de la empresa petrolera nacional y cuantiosos perjuicios a la actividad económica suspendida o paralizada por la falta de energéticos conducidos por las instalaciones atacadas. Meses después, el EPR propuso crear una comisión mediadora que intentara el mismo objetivo, la presentación con vida de Reyes Amaya y Cruz Sánchez, por medios pacíficos, el diálogo con el gobierno federal. Constituida la Comisión, a lo largo de un año sus miembros entablaron conversaciones con el gobierno federal, a través de la Secretaría de Gobernación. Desde su reticencia inicial a reconocer el carácter de la comisión hasta su pretensión de recomenzar las pláticas en febrero con motivo del reemplazo del subsecretario Abraham González por Gerónimo Gutiérrez, como si no se tratara de una función institucional sino sujeta a la voluntad de las personas, la Comisión se enfrentó a la notoria resistencia de Bucareli para resolver este caso tomando en consideración su importancia política, y pretendiendo que la vía ministerial era la única adecuada para abordarlo, siendo que la Procuraduría General de la República ha actuado con tal abulia que la Comisión Nacional de Derechos Humanos, en su recomendación 07/2008, relativa a este caso, se detiene con razón en señalar la desidia con que ha procedido esa Procuraduría federal, y los obstáculos que erigió ante la indagación de la CNDH, actitud semejante a la observada por la Secretaría de la Defensa Nacional respecto del papel del ombudsman nacional.

Desde que el EPR surgió en 1996 y acometió sus iniciales acciones armadas en Guerrero y Oaxaca, el gobierno federal ha fracasado en sus pretensiones de sofocar la insurgencia de ese grupo. Lo ha intentado sobre todo con detenciones ilegales como la practicada hace dos años, tal vez en espera de que personas a las que atribuye relación con ese grupo armado revelen información que permita atacar y desmantelar sus núcleos principales. Tal estrategia ha sido infructuosa, ya sea porque las personas ilegalmente presas no mantenían vínculo alguno con el EPR o porque rehusaron ofrecer la información que les fue requerida mediante procedimientos contrarios a la ley.

El abogado Israel Ochoa Lara se sirvió aportar la siguiente información sobre la detención y desaparición, en un caso hasta por nueve meses, de personas que sólo al cabo de su presentación fueron procesadas, como debió hacerse de inmediato y como debió ocurrir con Reyes Amaya y Cruz Sánchez en el caso de que el Estado tenga delitos que imputarles. En orden cronológico los casos han sido los siguientes:
 
a) Marcelino Santiago Pacheco fue detenido el 20 de julio de 1997 a las afueras de la ciudad de Oaxaca y estuvo desaparecido hasta nueve meses después, el 20 de abril de 1998, cuando lo presentó la policía judicial, que lo puso a disposición de dos jueces penales. b) El mismo 20 de julio de 1997, Felipe de Jesús Antonio Santiago fue detenido en el centro de la capital oaxaqueña / cerca del Parque del Amor) y sólo fue presentado por la policía judicial el 13 de abril del año siguiente, es decir ocho meses y veintitrés días después, y remitido al reclusorio regional de Pochutla. c) Álvaro Sebastián Pérez fue privado de su libertad el 15 de diciembre de 1997 y apareció quince días después, el 26 de diciembre, en el penal de la Villa de Etla. d) Adalberto Jorge Pacheco Santiago fue detenido el 25 de enero de 1998 en la comunidad de La conchuda, de la región de Loxicha, por miembros de la policía judicial que lo retuvieron durante cuatro meses y medio y sólo el 10 de junio de 1998 lo presentaron ante el Ministerio Público en San Agustín Loxicha. e) Ignacio Gómez García estuvo desaparecido cuatro meses, pues fue detenido el 5 de abril de 1998 en Pueblo Nuevo, conurbado con la ciudad de Oaxaca, y fue presentado por la propia policía judicial que lo detuvo, el 7 de agosto, y puesto a disposición de un juez de primera instancia. f) Juan Sosa Maldonado fue privado de su libertad el 15 de julio de 1998, en San Felipe del Agua, Oax., y reapareció el 9 de agosto siguiente, internado en el reclusorio regional de Matías Romero.


A nadie se castigó por esas desapariciones.

 
 

 

1, 05, 2009

sobre los porcinos orígenes de la fiebre…Nota del Reforma

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La Gloria, o el infierno
Miguel Ángel Granados Chapa
1 May. 09


El primer caso confirmado de influenza A H1N1 fue el de Édgar Hernández, un niño de 5 años que vive -porque sobrevivió al ataque del virus- en La Gloria. Hace un mes exactamente, el 1o. de abril, presentó síntomas parecidos a los de una infección respiratoria aguda que en las semanas recientes había afectado a sus vecinos del propio poblado perteneciente al municipio de Perote, en Veracruz. Al día siguiente, la empresa verificadora Veratect reportó desde ese mismo lugar, a la Organización Panamericana de la Salud la aparición de un virus desconocido que después sería identificado como el de esa enfermedad que ha adquirido ya el rango de pandemia.

Aunque pocos días después, el 4 de abril, se produjo en Oaxaca el que resultó ser el segundo caso confirmado de influenza A H1N1 en México, en la persona de una empleada del SAT que falleció, varias indicaciones apuntan a que fue La Gloria el lugar donde el virus de esa nueva modalidad de la gripe pasó de animales a seres humanos. Uno de esos indicios es el funcionamiento en La Gloria misma, y en otras comunidades próximas, de la empresa Granjas Carroll de México.

Notablemente, el doctor Miguel Ángel Lezana, director general de vigilancia epidemiológica y control de enfermedades de la Secretaría de Salud (uno de los dos voceros designados el martes por el secretario Córdova Villalobos), no reparó en esa proximidad al aventurar una explicación de por qué habría surgido en La Gloria el virus que tanto estremece a los mexicanos. Dijo que la zona es expulsora de migrantes que vuelven a su lugar de origen en la Semana Santa, y que en ese mismo lapso hubo quienes vacacionaron en la comarca, y que unos y otros podrían haber llevado consigo el virus. Y aun conjeturó que el clima podría ser la causa del surgimiento del mal. (Por cierto que Lezana ha adquirido relevancia internacional porque dijo al diario español El País que no usa cubrebocas porque es ineficaz, pero que se ha repartido por millones a "la gente" porque así se siente más segura).

El brote de neumonía, o de una infección respiratoria semejante, afectó en marzo a unas 400 personas (un número altísimo teniendo en cuenta que en La Gloria viven 3 mil habitantes) y causó la muerte de dos niños. Ése es otro indicador de que probablemente allí se gestó la malandanza que ahora nos afecta de tantos modos. Y es que, según algunos lugareños, la comarca está inficionada por la operación de la empresa Granjas Carroll de México, SA, que es propietaria de 16 establecimientos ubicados en municipios de Veracruz y Puebla, en comunidades como La Gloria misma, Xaltepec, El Águila, Achichica, Chichicuautla, Maravillas, etcétera.

Carroll es una marca muy conocida en el mercado de carne de cerdo en Estados Unidos, recientemente adquirida por Smithfield Foods, una empresa que toma su nombre de ese condado en Virginia. Como ha sucedido en otras industrias, las dificultades crecientes de Smithfield para operar en aquel estado de la Unión Americana la condujeron a buscar un socio mexicano para ampliar sus actividades. En los condados de Isle of Wight, Sussex y Southampton ha tenido que pagar altas indemnizaciones a comunidades afectadas por el abuso del agua o el manejo de sus desechos industriales. De modo que le vino bien asociarse con Agroindustrias Unidas de México, SA de CV. Esta empresa, de larga trayectoria en ese sector de la economía nacional (comenzó en 1948 en el mercado algodonero, y hoy se mueve intensamente en el de café, cacao y otros granos), tiene al parecer buenas relaciones políticas. Al menos queda el registro de que aportó medio millón de pesos, en octubre pasado, a una de las iniciativas propagandísticas del gobernador de Veracruz, la que se llama Fidelidad Forestal.

De la asociación de Smithfield y AUMSA surgió Granjas Carroll, que a partir de los 56 mil vientres que cría y procesa en sus fincas produce un millón de kilos de carne de cerdo, la décima parte del consumo mexicano. Ubicaron en el municipio de Perote su centro de operaciones y resistieron la presión de los pobladores contrarios a sus procedimientos de fabricación, especialmente las "lagunas de oxidación", una suerte de enormes bateas con fondo de arcilla donde se depositan los detritus de la piara que crece en cada granja. La exposición al aire del excremento porcino lo elimina, aunque genera un hedor que molesta a los vecinos y, más gravemente aun, libera gérmenes que no pocos habitantes de La Gloria consideran dañinos para la salud.

Para protestar por eso, vecinos de esa localidad pretendieron el retiro de algunas granjas o que se sometieran a la legislación ambiental. Se movilizaron más de una vez, entorpecieron (que no interrumpieron) el tránsito entre Achichica y Perote, y pretendieron comprobar el mal manejo, amontonados en carretillas, de cerdos muertos por enfermedad o aplastados por riñas en las zahúrdas. En connivencia (seguramente unidos en el propósito de asegurar las fuentes de trabajo en el estado, objetivo digno de seguimiento si se completara con la adjetivación de que respeten la ley) la empresa y las autoridades iniciaron en 2006 una persecución contra los líderes de quienes protestan. Uno de ellos, Guadalupe Serrano, fue detenido con engaños de la autoridad municipal de Perote y está sometido a proceso por ataques a las vías generales de comunicación. En cambio, la Profepa permite a Granjas Carroll que se practique voluntariamente su auditoría ambiental.

 

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